jueves, 14 de mayo de 2015

SOLIDARIDAD CON MELACIO CASTRO (ALEMANIA)



Expresamos nuestras más sentidas condolencias al maestro y  escritor peruano que radica en Essen- Alemania Melacio Castro  por la irreparable pérdida de su querida madre  Sra. Juana Mendoza,  quien falleciera el día de hoy a horas 3.30 a.m. a los 105 años de existencia.

Melacio Castro, de gran sensibilidad social, gran amigo de quien fuera Secretario General del SUTEP, Prof. José Ramos Bosmediano, pese a estar tan lejos de nuestra patria siempre solidarizándose con las luchas del magisterio y del pueblo peruano .

 Anualmente siempre visita Perú y a la provincia de  Chepén-La Libertad porque ahí vivía su querida madre.

Le deseamos mucha fuerza para que pueda superar tan grande dolor.

Nilton Escobar Villanueva
Secretario General del SUTELL




Walter Lingán, escritor peruano que también radica en Alemania, escribió:

Juana Mendoza , la madre del escritor peruano con residencia en Essen (Alemania), nos abandonó hoy a las 03:30 de la madrugada, hora peruana, a la edad aproximada de 90 y tantos años.

Ella inspiró el libro "Por un puñadito de sal" que vengo re-escribiendo para una posterior edición bajo el título. "El olvido es nuestra verdadera tumba". Mis condolenciasa Melacio Castro, a sus hermanos y a todos sus familiares.

Aquí van dos párrafos de la nueva novela correspondientes al primer y último capítulo, más un poema de Melacio Castro.

1.
Hecha polvo volaré entre los remolinos

No sé para qué ha de servir que les cuente la historia de mi vida. No soy reina ni princesa, ni heroína ni nada por el estilo. ¿A quién diablos va a interesarle las lunas y los soles que han alumbrado mi trajineo de todos estos años? ¿Qué le puedo enseñar a la gente si no conozco ni una letra? La pobreza me ha hecho crecer en las sombras de la ignorancia, me ha envejecido llena de oscurana. Sin embargo he parido un hijo que le ha encontrado gustito a las letras y ha resultado poeta, o sea pues, es una de esas personas que escriben para cambiar la vida o arreglar el mundo a punta de libros y versos; a otro de mis hijos se le dio por los números y pregona que los pobres a la izquierda valen más que el cero; y los demás, sin ser brujos ni redentores, andan explicando que es posible cambiar el destino de la gente pobre y que es bueno sembrar aunque sea un poquito de esperanzas. Mis hijas aprendieron a leer lo necesario y con esa luz, de una u otra laya, alumbran el porvenir de sus hijos. Esto es lo más valioso que tengo en la vida: mis hijos y mis nietos. Además tengo sueños, muchísimos sueños, y antes que lo olvide, soy dueña también de pequeñas y grandes locuras. Sin todo esto, me pregunto muchas veces, ¿cómo podríamos vivir en este mundo tan degenerado? Quizás la locura es lo único cuerdo que hay en esta vida, es el puñadito de sal que nos llena de esperanzas, nos da y nos quita la razón de vivir.

39
Toda historia tiene su final

Y, como se dice, toda historia, como la vida, tiene su final, por eso quisiera decirles que no me quejo de la vida por todos los hijos que me ha dado. Ahora que todos están mayores y tienen también sus hijos, pienso que no ha sido en vano el trabajo para criarlos, para hacerlos grandes y útiles, no sólo para sus familias, sino que desde donde están, piensan en nuestro pueblo, en los sufrires de la gente pobre, en la mala vida que lleva la mayoría... Desde donde se encuentren quisiera pedirles que apoyen, que se comprometan con los pasos que da la gente hacia la esperanza, hacia ese nuevo día lleno de sol, hacia esa nueva luz que arrojará las sombras del mal al infierno, a la oscurana del pasado. Quisiera pedirles que no pierdan la fe en el pueblo, muchos de nosotros no conocemos una letra, y quizás por eso nos equivocamos. Dizque nadie es perfecto, si hasta los letrados se van por el mal camino, por qué nosotros no vamos a fallar. A veces como los animalitos, sólo nos guiamos por el viento, y el viento nos llega envuelto en tormentas, y ¡zás!, nos arrastra al despeñadero... Como ven, y ahora sí, para terminar, quería decirles que empiezo a darme cuenta que estoy vieja, siento los achaques de la vejez que como perros me ladran los talones, entonces, creo que muy pronto, no sé cuando, pero pienso que será ya muy pronto en que volveré a la tierra, y hecha polvo de los caminos estaré volando en medio de los remolinos.

El camino que nos falta

Vuelo de tórtolas tus ojos, Madre.
Flor de espliegos tu mirada.
Yo, sarmiento que en tu vientre siempre arde,
Madre,
deletreo en las yerbas de tus párpados callados
un sediento palpitar de luces enredadas.

Tu silencio, un rayo encabritado,
Madre,
Tus manos, dos capelas fregando al orto
Y el oporto de los tiempos.
Alas de hembra Cóndor tus mejillas...

¡Yo me quedo contigo, Madre,
a soñar con tus ojos
el camino de rosas que nos falta!

Melacio Castro Mendoza.



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